lunes

Si siempre jugas a ganar, lo que pierdes no lo sabes.

La verdadera derrota es de aquel que no lucha....
Eso dicen...¿no? Quién no apuesta no gana! Si no lo intentas, ya has perdido. Pero si apuestas, si juegas, entonces ¿qué? ¡Puedes ganar! o...puedes perder. ¿no? ¿Por qué nadie considera nunca esa opción? Todo el mundo conoce la mítica cita de: "Si luchas puedes ganar, pero si no luchas ya has perdido". Nos la sabemos de memoria, la teoría es muuy fácil...pero, ¿por qué cuesta tanto llevarlo a la práctica? En fin, nos costaría muy poco...si no jugamos, perdemos...entonces juguemos y ganemos!! Qué fácil sería así... Pero no es así. No solemos arriesgar, no solemos jugar; porque, por muy clara que tengamos la teoría, todos sabemos bien la práctica. Y lo que no te cuentan es que cuando apuestas, también pierdes. Nadie tiene en cuenta esa posibilidad, supongo que será una especie de estereotipo usado para animar a la gente a luchar por lo que quiere. Y, lo peor, es que nos lo creemos. Intentamos luchar por aquello que nos motiva, que creemos que merece la pena. Siempre encontramos una razón para ir más allá e intentar superarnos. Tendemos a la perfección, intentamos mejorar, llegar al superhombre, como diría Nietzsche (siempre consigo ser un poco más friki cada vez que escribo...).
¿Qué sería del mundo si nadie luchara por aquello que anhela? Entonces sí que sería un mundo triste. Nadie conseguiría nada, no habría esfuerzo de superación, no existiría la maduración. Viviríamos en un continuo quiero y no puedo (porque tampoco lo intento) o bien un infantilismo en el cual reclamaríamos que nos otorgaran aquello que queremos, sin ningún tipo de esfuerzo. Claro, no aprenderíamos, siempre dependeríamos de alguien.
Y en esto consiste la vida, ¿no es así? quizá me equivoque...pero siempre he creído que es una continua lucha de ti contra el medio que te rodea. Una continua lucha hacia tu superación como persona. Aprender a caminar, hablar, leer, escribir, sumar, multiplicar, derivar, integrar, estudiar. Decidir...¿y ahora qué? Bien, decisión tomada. Lucha hacía conseguir tu sueño...sueño frustrado en la mayoría de los casos. Nuevo sueño... y así continuamente. Y es entonces, cuando luchas, cuando te dejas la piel por conseguir algo, cuando apuestas todo lo que tienes y observas fijamente como gira la ruleta esperando ver tu apuesta ganar y a pesar de todo, pierdes. Es entonces cuando entras en estado de shock, mientras ves a tu apuesta alejarse, y, tras unos momentos de paro, despiertas, reaccionas y, si tienes suerte, decides empezar de nuevo. Pero sino, si has apostado más de lo que tenías...entonces solo te quedan dos opciones: O huyes o afrontas tu pérdida sonriendo y te prometes que no vas a volver a perder. Pero sobre todo, te prometes que vas a seguir luchando. Porque no hay mayor derrota, que la de aquel que no lucha.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguidores

Datos personales

This is where the road crashed into the ocean