¿Me ves? O, por lo menos, ¿me sientes? No, creo que no. Creo que intentas simular que no existo, Estoy ahí, contigo, conviviendo cada día. Desde que naciste, desde que tuviste uso de razón. Sabes que comparto cada uno de los momentos de tu vida, que no te dejo en paz, que no puedes desprenderte de mí, aunque te gustaría...¿verdad? Intentas deshacerte de mí, intentas esconderme...no te culpo por ello. Hay que ser realmente fuerte para enseñarme orgulloso, no muchos lo consiguen, prácticamente nadie. Mientes, finges ser otra persona, y todo para no mostrarme, ¡para no mostrarte! ¿Sabes quién soy ya, no? Ahora empiezas a intuir que estoy ahí...Soy esa rareza que convive contigo, esa peculiaridad que te distingue del resto, o que te acerca, según como lo mires. Deja de intentar convencer a los demás que no existo, porque tú tienes bien presente que sí, y los demás también, coexisto con ellos aunque disfrazada de otra forma. Pero ellos me tienen de la misma manera que tú. Soy algo especial que sabes que posees y te niegas a mostrar, tal vez por vergüenza, tal vez por pasotismo, o quizá dejas que sean ellos quienes se den cuenta de que estoy ahí...
Soy esa parte de ti que se muestra cuando caminas por la calle sonriendo sin ningún tipo de razón en especial y la gente te mira extrañada, la que te hace cometer locuras (aunque para ti no lo sean), la que te hace pensar lo que piensas y decir lo que dices, la que se manifiesta en tus sentimientos, en la música que escuchas y los libros que realmente te conmueven, soy esa rareza por la cual la gente no te entiende, y por la cual te sientes apartada del mundo...y a la vez muy cerca, cuando alguien se parece remotamente a ti. Soy la que te hace plasmar en textos lo que piensas un domingo por la tarde en un sitio que sabes que nadie va a leer. Un domingo. Siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario