martes

Parada frente al mar...mientras el mundo gira

Alli estaba ella. Sentada en la misma roca de siempre, mirando la misma puesta de sol, aquella que tantas veces habia ido a visitar, que formaba ya parte de su rutina y que era imposible olvidar. Aquel lugar le relajaba, quizá fuera el olor del mar, o el sonido de las olas chocando contra las rocas, o simplemente la sensación de estar aislada, lejos de todo con tranquilidad, por una vez. ¿Que más da lo que fuera? Lo importante era que en ese momento se sentia bien. Bien...después de todo. Y entonces se puso a pensar...¿Recuerdas...? Si, claro, cómo olvidarlo. Había llovido tanto desde entonces...y sin embargo lo sentia muy cerca.
Dos años...¿Qué no había pasado? ¿Qué no había logrado superar? ¿Qué no se le había pasado por la cabeza en todo ese tiempo? Porque dos años...buff, eran mucho tiempo, y se podía llegar a pensar mucho, y más ella, que siempre había tenido una habilidad especial para pensar cuando estaba en ese lugar.
Teletransportemonos, viajemos atrás en el tiempo. Vayamos al lugar de partida...y...¿entonces...? Felicidad, felicidad máxima y plena, algo que no había sentido hasta ese momento, en toda su vida. Todo era PERFECTO. Pero no como esos cuentos de hadas, de los que tantas veces se habia burlado ella. No, ella no creía en tonterías asi, porque eso, como la propia palabra indicaba, eran cuentos, y como tal no podian existir, era ilogico, antinatural, y por ello, imposible, y, aunque habia pocas cosas que a ella le parecieran imposibles, ésa era una de ellas. Pero aquello...era diferente, quizá por eso le gustaba....nunca había seguido patrones, ni le había gustado ser igual que los demás, siempre necesitaba más, algo diferente, algo que le hiciera sentir especial...y creerme, eso lo consegía. Pero señores, como todo lo perfecto en esta vida, todo lo bueno, todo lo irreal, se acaba; y acabó, de la peor manera posible. Le destruyó, no pudo volver a ser lo que era, murió por dentro. ¿Quién se iba a imaginar que algún dia ella estaría asi? Pero, hay veces que simplemente, no puedes más y entonces llega un momento en el que te planteas dos cosas: o sigues, o te paras, pero ella no era de las que se paraba, ni se rendia. No, demasiado orgullo para ello...
Vuelta a la realidad, demasiado duro recordar....Ella suspiró. Que más daba...ya nada le hacía daño. Dos años...son mucho tiempo, más que suficiente para superar ciertas cosas. Hacía ya tiempo que habia conseguido que no le afectara, que esas palabras no le importaran lo más minimo, que lo máximo que sintiera fuera indiferencia. Ya nada le importaba, y eso, le hacia muy feliz, por ridiculo que sonase...
De repente el sonido de Oasis quiebra el silencio tranquilizador de la pequeña cala. Ella mira ese aparato electronico que siempre le compañaba, por costumbre o por necesidad, y lee su nombre. Sonrie. Vaya, parece que después de todo los cuentos si que se hacen realidad...

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